Marzo llega como la primavera: con la promesa de algo que despierta. Y en La Plaza decidimos escuchar ese despertar desde distintos ángulos: la memoria histórica, el cuerpo que resiste, el deseo que cambia con las estaciones, la identidad que se construye entre marcas, heridas y palabras.
Este mes miramos hacia atrás para comprender quiénes somos. La crónica de la conquista, a través de figuras como Bernal Díaz del Castillo y la evocación de la Noche Triste, nos recuerda que la historia no es un relato inmóvil sino una herida abierta que todavía dialoga con nosotros. En esa misma línea de identidad y territorio, Cicuaque nos lleva a las raíces huastecas y al pulso histórico de Álamo Temapache: la memoria como fundamento de comunidad.
Pero también miramos hacia adentro. ¿Influye la primavera en nuestra energía y en el deseo? ¿Qué ocurre cuando el cuerpo se convierte en límite y consigna —“hasta que el cacharro aguante”—? Entre la reflexión científica y la narrativa íntima, marzo explora el cuerpo no como objeto, sino como territorio emocional, vulnerable y vivo.
En el ámbito cultural, el cine aparece como ese “pequeño dios dorado” que fabrica mitologías contemporáneas, mientras que El extraño camino hacia la afinación nos recuerda que toda búsqueda artística es también un proceso de ajuste interior. Afinar no es solo cuestión de técnica, sino de escucha.
La ficción breve de este número —El valor de la marca, Servicio completo, Hasta que el cacharro aguante— desnuda nuestras obsesiones actuales: el consumo, la apariencia, la resistencia, la dignidad. Son historias que parecen pequeñas, pero que apuntan a preguntas mayores: ¿qué nos define?, ¿qué nos sostiene?, ¿qué estamos dispuestos a perder por miedo?
Y en el corazón del mes, la poesía. Publicamos el texto presentado en la Casa Marie José y Octavio Paz y los siete salmos de Tu madre es una luz que se propaga, un libro que transforma la memoria íntima en una experiencia compartida. A su lado, el poema Miedo nos enfrenta con esa emoción que a veces gobierna nuestras decisiones más profundas: el temor de amar, de herir, de recordar.
Marzo, entonces, no es solo un cambio de estación. Es un movimiento interior. Es memoria y deseo, historia y cuerpo, arte y resistencia. En tiempos de ruido, La Plaza apuesta por la reflexión y la palabra como espacios de encuentro.
Que este mes florezca la conversación.
