Ojos azules
Título original en inglés The bluest eye, 1970
de Toni Morrison (Estados Unidos 1931-2019)
Traducción de Jordi Gubern
He terminado de leer una novela extraordinaria Ojos azules, la primera de muchas que escribió la norteamericana Toni Morrison. Es una obra literaria recomendable por los cuatro rumbos del universo. La novela resulta una gota de luz que cuestiona irrevocablemente el mito de las razas humanas. Un relato magistral que con fragmentos de voces y diferentes puntos de vista, narra un caso extremo de marginación social: un barrio pobre en Ohio, año de 1941. Ojos azules es la historia de Pecola, una niña “negra” de 11 años que da a luz al hijo de su padre. Y no estoy adelantando nada al lector ya que con tremenda información arranca el texto.
En 1993, cuando Toni Morrison ganó el Premio Nobel de Literatura, se volvieron a publicar todas sus obras y traducciones. Tenemos la suerte sus lectores, pues para la edición de Ojos azules de ese año, la autora escribió un comentario que aparece al final de las posteriores reimpresiones; un revelador epílogo a su opera prima, en el que Toni explica cómo, hace 25 años escribió esta novela y cómo cuando se publicó por primera vez, en 1970, fue recibida con poco entusiasmo, ella lo dice así: “… fue como la vida de Pecola: desechada, trivializada, mal interpretada…”
Toni Morrison tenía 40 años de edad al momento de publicarse The bluest eye. Por esa época ella comenzó a trabajar en una editorial subsidiaria de Random House, se había divorciado recientemente y cuidaba de sus hijos pequeños. Crecía al mismo tiempo como editora y como escritora. Estos datos me hacen caer en la cuenta de que cuando Morrison era pequeña, se hizo preguntas cruciales y es evidente que se mantuvo pensando en la historia de Pecola por décadas. Y supongo casi con certeza, que fue esta experiencia chocante y perturbadora, la que detonó su ser escritora y su manera crítica de pensar el mundo. Por lo que cuenta en su epílogo, entiendo que la niña que después sería la escritora auto denominada Toni Morrison, conoció en la escuela primaria a la niña que deseaba tener los ojos azules.
Morrison se pregunta:“ ¿Quién le había hecho creer (a Pecola) que era mejor ser una monstruosidad (de ojos azules) que lo que ella era? ¿Quién la había mirado y la había encontrado tan deficiente, tan insignificante en la escala de la belleza? ¿Por qué, pese a ser vilipendiada por otros, la belleza racial no era naturalmente aceptada en el seno de la comunidad? ¿Por qué necesitaba amplia divulgación pública para existir? Éstas no son precisamente preguntas ingeniosas. Pero en 1962, cuando yo inicie este relato, y en 1965, cuando comenzó a ser un libro, las respuestas no eran para mi tan obvias como lo son hoy… (fue importante) afirmar la belleza racial… contra la dañina interiorización de determinadas premisas de inmutable inferioridad, originadas en una mirada externa. Por lo tanto concentré mi atención en cómo algo tan grotesco como la demonización de toda una raza podría echar raíces dentro del miembro más delicado de la sociedad: una niña. …La novela pretende dar un atisbo de la mirada que la condenó.”
Y la Morrison continúa diciéndonos cómo se las vio con su escritura:
“Uno de los problemas era centrarse: el peso de indagación de la novela sobre un personaje tan delicado y vulnerable podría arruinarlo y conducir a los lectores al solaz de apiadarse de la niña en lugar de interrogarse a sí mismos sobre la destrucción de ésta. Mi solución fue fraccionar la narración en partes que deben ser re ensambladas por el lector – me pareció una buena idea cuya ejecución hoy no me satisface – . Además, no funcionó: muchos lectores quedaron afectados pero no conmovidos. …La novela quería tocar el nervio despellejado del auto desprecio racial, sacarlo a la luz, luego sedarlo, no con narcóticos sino con un lenguaje que reprodujese la acción que yo descubrí en mi primera experiencia de la belleza”.

Reseñar libros parece un acto inofensivo, incluso fácil, tampoco tienes que saber demasiado de nada. Ni de la obra ni del autor o su contexto. He leído muchas reseñas y no pocas me parecen superficiales, si bien informan de lo que se trata el texto y así cumplen su importante función de aculturación general. Una reseña literaria no es más que las mínimas pistas para que el lector que está buscando, pueda tomar la decisión de leer o no leer el libro. Pero a ver, cuando uno lee algo como esto, ¿qué haces? ¿Simplemente te maravillas de la grandeza de la autora? ¿Te indignas ante la injusticia? ¿Analizas el discurso de manera fría como en laboratorio? Leer literatura es distinto que hablar de la literatura y hablar de la literatura es distinto que sentir que tú estás adentro y que te incumbe. Entonces, lo único que he podido hacer por ahora, es comenzar a leer de nuevo Ojos azules. La primera vez fue como escuchar una buena canción pero a la que no le entendí del todo; la segunda vez ya vi el escenario y los personajes, el entramado y los planos de la arquitectura literaria. Me gustaría leerla ahora en inglés. Quedé sorprendida del buen oficio de Morrison para armar la trama y le agradezco a Francisco, mi contertulio en el taller de cuento con Teresa, que me hizo esta recomendación literaria. Sé que terminaré leyendo muchas veces esta novelita, porque cuando me gusta cómo está escrito un texto, no importa qué, la obra se convierte en una escuela, en una cueva, en una nube para viajar lejos: es el caso.
Toni Morrison falleció un lunes. Murió a los 88 años de edad a causa de neumonía en una clínica de Nueva York, el 05 de agosto de 2019. Cuando partió de esta humanidad, la Morrison ya era La Madre de la literatura moderna en los Estados Unidos. Porque eso he notado, que la crítica literaria le otorga a esta escritora un papel fundacional y/o devocional en el mapa de las letras americanas. Letras que dialogaron con la música sacra del “woke up” y el movimiento por los derechos civiles de la población “negra” de su país. Y vaya que es gigante esta mujer. ¡Aleluya! ¿Quién no querría leerla?
Con seis novelas publicadas, recibió en 1993 el Premio Nobel de Literatura y dice la prensa que se convirtió así en “la primera mujer de “raza negra” en obtener esa distinción” (súper sic).
Nació en Ohio, el 18 de febrero de 1931, dentro de una familia de clase trabajadora. El de “Toni Morrison es su nombre de pluma”, porque tal era el apellido de su ex marido, el arquitecto Harold Morrison; con quien se casó en 1958; tuvieron 2 hijos, luego se divorciaron en 1964. Su nombre paterno era Chloe Ardelia Wofford. Fue novelista, ensayista, profesora y editora importante que editó autores como Angela Davis, Henry Dumas, Gail Jones o Toni Cade Bambara. Su tesis (en filología inglesa) se centró en William Faulkner y Virginia Woolf. Enseñó literatura creativa en Princeton y otras universidades. En 2010 uno de sus hijos falleció de cáncer.
De acuerdo con el diario France24, al principio de su carrera, ella escribía en los “ratos libres” que le quedaban por ser madre y trabajadora, “incluso durante los embotellamientos” . F24 dijo también que el anuncio de la muerte de Toni, lo hizo su editor, Alfred A. Knopf, quien publicó un comunicado de la familia. El periódico resumía: “Al parecer la escritora falleció a consecuencia de una corta enfermedad, pero se desconocen los detalles”. Al otro día de su muerte, Barak Obama escribió un mensaje conmovedor : “Toni Morrison was a national treasure… What a gift to breathe the same air as her, if only for a while”. Leí que Toni y el presidente Barak eran amigos.
Escuché una entrevista que dio a la conductora del programa Air Fresh, a propósito de su novela Beloved (1987, Premio Pulitzer, llevada al cine). La voz de Morrison era suave, de un timbre que agrada al instante: un tanto sensual, un tanto tranquilizador y tranquilo. No pareció alterarse por las impertinentes preguntas que le posaba la entrevistadora. No, Toni respondía sin alteración pero sinceramente. Ante la suposición de la conductora, de que sus ancestros habían vivido la esclavitud y se lo habían transmitido a la escritora, ella le contestó algo así: “No. Mis padres y mis abuelos no fueron esclavos, todo esto de la esclavitud lo aprendí en los libros”. A la de – ¿Eres la primera persona en tu familia que va a la escuela? – Nuestra autora respondió : “No. Un tío fue antes.” Me deja orgullosa su voz talentosa y dulce neutralizando con dignidad el racismo políticamente correcto. Estoy acopiando todos sus libros ya. Decidí comenzar por una antología bajo el título de La fuente de la autoestima. Ensayos, discursos y meditaciones (Grupo Random House), un libro que no podemos dejar de leer y estudiar para entender el mundo esclavista de hoy, desde la pensamienta de Toni Morrison; quien diserta sobre racismo, fascismo, la guerra, la escritura como oficio, la literatura africanista o la raza; un libro publicado por la gran casa de la industria editorial, a la que finalmente Morrison renunció.
No quiero terminar esta reseña de la novela Ojos azules, sin decir que el cuestionamiento al racismo, expresado en la literatura de Morrison, me lleva a pensar que lamentablemente el deseo de ser otra persona más blanca, está impregnado en la humanidad casi entera. ¿Y si no, por qué hay tanta pintura para aclarar el cabello en el supermercado? Al menos en el mundo occidental, odiarnos a nosotras es la religión; odiar al cuerpo, al color de la piel, al origen y al pensamiento propio.
Si bien las razas humanas no existen, como ya tuvo que demostrarlo la antropología desde mediados del siglo pasado, la ideología racista si que está vigente y da sentido a nuestros deseos más íntimos, obligándonos a ser como Pecola, una chica que nadie mira porque se supone que es fea, que está convencida de su fealdad y para dejar de ser ella consigue tener los ojos claros de color azul.



